Llegué al Tantra en un momento en el que estaba buscando otro paso más en el camino. Había trabajado interiormente desde diferentes técnicas y perspectivas y en ese tiempo me había formado en hipnosis, terapia regresiva y Registros Akáshicos. Y entonces buscaba otro paso para conocerme mejor a mi misma, para aceptarme y amarme, para soltar corazas y patrones mentales, y para abrir más espacio dentro de mi y ser capaz de estar presente con todo aquello que me pudiese traer la vida. Y encontré en Tantra un camino bello y profundo para continuar esta exploración y aprendizaje. Al empezar a hacer talleres de Tantra, me di cuenta de que lo que buscaba era ser libre, y comprendí que esa libertad significa amor y viceversa. Pero lo comprendí no como un tópico, como algo que oyes todo el rato: “hay que amarse a uno mismo para ser libre”, lo comprendí desde dentro, porque no sólo experimenté los obstáculos, si no que encontré maneras de aprender a amarme en la práctica. Por eso después de un par de años de talleres intensivos junto a Astiko, mi maestra, decidí embarcarme en tres años de formación para seguir aprendiendo y explorando todo lo que Tantra podía ofrecerme para gozar más la vida y acercarme a esa libertad. Y aquí sigo, aprendiendo y explorando, y ahora también acompañando a aquellos que quieran explorarse y descubrirse desde las profundas enseñanzas del camino tántrico.